lunes, 5 de enero de 2009

¡Este verano la hago!


Ver a las parejas agarrando por las calles de lima, durante está calurosa estación ha despertado en mí esa frustración esporádica de la cual soy victima y aguanto con cierta decencia por casi todo el año. El no poder encontrar enamorada, o lo que es peor escogerla mal y con cierta ineptitud.

En el momento en que veo a aquellos jóvenes demostrándose con caricias y arrumacos ese amor, o disimulándolo tal vez para conseguir una esperada recompensa de tipo carnal (como lo haría cualquiera) debo admitir que me convierto un vulgar y compulsivo picón.

Consecuencia que es sin duda un síntoma producto de la envidia contenida y de la falta de sexo. Quizá porque en esta época las chicas usen menos ropa y provoquen el deseo llamando la mirada o porque los amantes se ponen más calentones --no lo sé--.

Y es que como ya dije buscar y también elegir enamorada siempre se me ha hecho un ejercicio bastante difícil, truculento y hasta apocalíptico, mas aun en verano cuando la competencia toma forma; va al gimnasio, y llega a la heladería cercana a tu casa bronceado, en su 4x4 de la mano de la chica que nunca te va mirar, ni te va dar el numero su teléfono Nextel.

De niño llegue a creer que nunca tendría enamorada, que moriría sin mojar mis labios en los de una fémina a la cual no le tenga que pagar. Y por supuesto pensar atreverme a algún día invitar a salir a una chica, me resultaba totalmente utópico.

Crecí viendo como mis amigos ufanaban aventuras sexuales, yo ansiaba tocar al menos de lejos ese camino sórdido desde el baño de mi casa. Para mala suerte el tiempo no me ha proveído aún de las armas que me catapulten a los escenarios más onanistas este verano –este verano la hago—me digo, para darme fuerza. O por los menos eso espero.

Yo que no soy particularmente un chico agraciado, pero si de floro súper chistoso y de ecuánime semblante, ando en está sinuosa tarea desde ya un tiempo con poco éxito.

Como me llega al pincho que las chicas lindas, de tangas pequeñas, y espaldas desnudas estén siempre detrás de los mismos tipos; agarrados, surferitos, con lentes de sol, sin personalidad y que por supuesto tengan un Nextel que pase de los 300 dólares. ¡Maldición! Yo quiero tener un Nextel y una enamorada linda.

Y claro coomo me llega tambien que a la venida de esta infesta epoca (el verano) ver como hay gente que no engorda, yo que padezco un metabolismo recontra lenteja engordo hasta tomando agua. Me encantaría tener alguna vez una enamorada --que, si caray-- carece de simpatía o buen humor compense entonces, con sus atributos físicos.

Este año conformarse no es una opción, y aunque suene repetitiva la auto-barra que me hago cada 31 de diciembre cual eslogan de comercial publicitario, igual la repito, “este año la hago”̕